Como fan adolescente, me le acerqué. Cuando lo tuve enfrente, con su traje color beige y sus perfectas canas, no supe qué hacer. Me trabé.
Juan, quien siempre ha sido muy aventado y me ha impulsado a hacer cosas que me cuestan trabajo, le habló. Le estaban enseñando las instalaciones de la escuela, estaba rodeado de directivos y académicos "acá".
–Señor, señor, ¿nos podemos tomar una foto con usted?.
(Sí, es un tanto humillante).
Sonrió, haciendo a un lado su habitual cara de mamón. Accedió muy amablemente. Lo demás es muy borroso. Recuerdo haberme puesto súper nerviosa, demasiado. Balbuceé, por supuesto.
–Estoy leyendo "Inquieta compañía".
–¿Y logré inquietarte?.
Me susurró. ¡Me susurró!
Me tomé una foto, con la cámara análoga de Juan. Obviamente, el rollo se perdió y a ustedes no les constará jamás que esta historia sucedió. Pero nunca se me va a olvidar.
Tampoco perderé el recuerdo de sus historias.
De su muerte me enteré en la playa, justo cuando empezó a llover. Fue tristísimo.
Escritores como Carlos Fuentes siempre se van a extrañar.
23.5.12
19.5.12
De sueños universitarios y #YoSoy132
Cuando sostenía épicas discusiones con un café del Toks con mi cambiador del mundo oficial - a quien lamentablemente ya casi no veo -, solía quejarme de lo apática que era mi generación.
Recuerdo terribles lamentos sobre cómo no nos había tocado vivir momentos como 68 así como una emoción descontrolada por la posibilidad de que en 2010, tan lejano en ese momento, algo sucediera como por mero ciclo histórico. Queríamos hacer algo, representar algo, mover las conciencias, sensibilizar a la gente de que las cosas no estaban bien. ¿Qué cosas? Pues ese ente amorfo que un par de postadolescentes pueden ver como el mundo.
"Quisiera cambiar este puto mundo y creo que todavía se puede cambiar", una frase extraída de nuestra película de culto "Noviembre: recuerdos de un porvenir" era nuestro grito de guerra intelectual.
Y hoy, tal vez con un delay de algunos años, estoy viendo por primera vez una movilización estudiantil que me emociona. #YoSoy132 se ha convertido en el deseo cumplido de mis ayeres universitarios en los que quería que todos nos uniéramos hippiemente para decirle al status quo: "no estoy de acuerdo contigo". Hace un tiempo que no soy universitaria, pero soy docente a ese nivel y salto de alegría.
La coyuntura en la que sucedió el movimiento fue buenísima: un error. Un muy mal manejo de los medios , PRs y equipo de campaña de Peña Nieto -nuestro lamentable candidato presidencial-, combinado con ganas genuinas y sensatas de no formar parte de ese engaño.
Me ilusionó la marcha que hicieron universidades privadas a Televisa porque yo soy egresada de una. Creo que es una forma de demostrar que no sólo somos mirreyes y lobukis al grito de la cadena del antro por haber estudiado en una escuela cara. Sobre todo ellos, los que siguen, los que han sido sentenciados bajo el estigma de "generación Zoé" o "generación perdida".
Espero feliz la marcha del 23, hasta me gustaría participar, pero tengo algunas preocupaciones. No quiero ver que esto se convierta en el mensaje oportunista de cualquier otro aspirante a la presidencia, no quiero que se vuelva excusa para grupos intolerantes, no quiero que nadie se cuelgue de esto.
Los demás, sumémonos desde dónde podamos.
Y a él, con quien tantas veces imaginé un momento así... ojalá se sume desde su trinchera, que es buenísima.
maleficios:
#yosoy132,
el arte es un arma cargada de futuro
Mi mejor amigo me dio unfollow
Casual, el viernes a las 12, me citó en el warroom de la oficina. Se le veía encabronadísimo, con esa figura horrenda que se le salta en la frente cuando anda vuelto loco. Pensé que trataríamos asuntos de la agencia y no, me anunciaba con todo el rencor de su corazón: "te di unfollow".
Mi mejor amigo y yo tenemos una historia que se remonta a cuando éramos adolescentes. Nos conocimos en la secundaria, cuando yo tenía lentes y brackets y el PEOR acné en la historia de la dermatología y 30 kilos más. Fue cuando él se peinaba con grasa para zapatos y se engrapaba el brazo para formar figuritas aludiendo a Marilyn Manson.
Evidentemente, él no se acuerda el día ni el momento en el que nos conocimos. Pero yo, como soy mujer intensa con memoria fotográfica, recuerdo a la perfección que fue en una fiesta en la que él era el "barman" y yo quería alcohol. Él me sirvió un trago muy suavecito y yo exigí -como José Alfredo- más tequila. Sonaba "The Beautiful People" de fondo musical.
Seguramente, él cree que nos conocimos un año después, en el verano de 1999, cuando se me botó la cabra y decidí irle a llevar serenata, con mariachi y toda la cosa. No lo culpo, la imagen de Lala vestida con una playera horrenda de Manson, peinada de dos colitas con un mariachi interpretando una hora del mejor repertorio del género, es difícil de olvidar.
Sería después de ese bonito episodio que nos haríamos amigos. Hemos pasado por sus greñas naranjas, sus camisas de red transparentes, su maquillaje, sus anillos, cadenas y cosa ésa para golpear a la gente que se pone en los dedos. Hemos pasado por mis vestidos de terciopelo, mis boas de plumas, mis cortes de pelo, mis excentricidades. Ni hablar de su conversión a fresa de un día para otro (literal), ni mi paseo por el ska, lo secretarial y lo pandra. Ni pensar en las miles de veces que me dejó plantada en esa época y cuando dejó de hacerlo. Y siempre fuimos, sin así quererlo, como hermanitos.
Fuimos a la misma secundaria, la misma prepa y hasta la misma universidad. Claro, él como raro que es , se volvió Ingeniero Industrial y yo, Comunicóloga. Y aunque no fue a mi graduación y yo falté a uno de sus cumpleaños más importantes por estar "peleados", al final, superamos todos los intentos de rompernos.
Hemos pasado por las relaciones de ambos, el cagadero emocional y existencial de los dos. Incluso, a la primera persona que le llamé la primera vez que cogí -con alguien más, evidentemente- fue a él y nos lanzamos a festejar con unas margaritas en un bar de mala muerte.
Tan cercana es nuestra relación, que un buen día cometimos el mejor error de nuestras vidas: poner una empresa juntos.
Llevamos dos años y medio en el viaje y ha sido lo más difícil que nos ha pasado, pero creo que lo más satisfactorio. Ahora, que ya tenemos personas a nuestro cuidado, muchos proyectos y algo que sigue creciendo, es cuando menos en paz hemos podido estar. Tenemos 97 años restantes en nuestro "matrimonio", según dice el acta constitutiva y le hemos puesto todo el empeño en sacarlo adelante.
Y aunque me volví loca a finales del año pasado e hice cosas horribles, aunque él se desquició conmigo, aunque no nos soportábamos; siempre terminamos bien. Siempre.
Y hoy que estamos en plena santa paz llega el muy pendejo a decirme que me dio unfollow porque vio el siguiente tweet.
¿Neta?
¡Claro que me puse a llorar! ¿Qué esperaba?
Obvio, me dio follow enseguida.
Quien nos conoce sabe que no podemos estar sin el otro.
Lamentablemente. :P
15.5.12
Retomar el control
Retomar el control. Eso. Sobre todo, cuando cuatro años después regresas al sitio en el que hiciste una promesa. Y sí, la cumpliste, pero podrías haberte esforzado un poquito más por que el resultado fuera mejor.
Y cuatro años que parecen ser décadas quedan detrás, perdiéndose en lugares que no cambian a pesar de todo. Quien cambia eres tú, quien ya no llora por las mismas cosas, eres tú.
Una charla silenciosa junto al mar para redescubrirte. ¿Quién era esa persona que gritó desesperada frente al mar y quien es esta que hoy agradece? ¿Qué pasó entre ambas?
Pasó dolor. Pasó frustración. Pasó engaño. Pasó tortura.
Pasó autoflagelación.
Pasó letargo.
Pero ya pasó y eso es lo que importa. Ahora, retomar el control. La vida puede haber sido otra muy diferente desde la decisión que se tomó ese mayo de 2008. Y sí, lo fue. Pero la vida tiene que seguir su curso y todo tiene que volver a su cauce, sólo que esta vez, ya hay un objetivo.
En la autoevaluación, se cumplen los requisitos mínimos. Satisfacciones que sólo tu sabes. Lo que ya no se vale es sufrir por cosas que están fuera del alcance. Después de tanto tiempo, sólo sería autoboicot. Algo que sólo has compartido con quienes tienen un pedacito de tu corazón y que hoy cuestiones si valió la pena o no.
Decisiones que tomaste en el camino ya pasaron.
Las que importan son las que quedaron selladas hoy.
Así será.
Y cuatro años que parecen ser décadas quedan detrás, perdiéndose en lugares que no cambian a pesar de todo. Quien cambia eres tú, quien ya no llora por las mismas cosas, eres tú.
Una charla silenciosa junto al mar para redescubrirte. ¿Quién era esa persona que gritó desesperada frente al mar y quien es esta que hoy agradece? ¿Qué pasó entre ambas?
Pasó dolor. Pasó frustración. Pasó engaño. Pasó tortura.
Pasó autoflagelación.
Pasó letargo.
Pero ya pasó y eso es lo que importa. Ahora, retomar el control. La vida puede haber sido otra muy diferente desde la decisión que se tomó ese mayo de 2008. Y sí, lo fue. Pero la vida tiene que seguir su curso y todo tiene que volver a su cauce, sólo que esta vez, ya hay un objetivo.
En la autoevaluación, se cumplen los requisitos mínimos. Satisfacciones que sólo tu sabes. Lo que ya no se vale es sufrir por cosas que están fuera del alcance. Después de tanto tiempo, sólo sería autoboicot. Algo que sólo has compartido con quienes tienen un pedacito de tu corazón y que hoy cuestiones si valió la pena o no.
Decisiones que tomaste en el camino ya pasaron.
Las que importan son las que quedaron selladas hoy.
Así será.
maleficios:
aprendo de mis pasos,
he dicho,
intensity post,
vibras
9.5.12
Pensamiento aleatorio.
De esas veces que vas sintiendo, que vas aceptando, que te vas dando cuenta.
Ya es casi un año.
En pausa.
Ya es casi un año.
En pausa.
30.4.12
Roger Waters con papá
"Yo te enseñé la música, tú me enseñaste la experiencia. Gracias". Esto fue lo que me dijo mi papá después del concierto de Roger Waters.
Apenas y podía ocultar su sorpresa y estupefacción. No sé qué le impresionó más, si ver a 50 mil personas reunidas en torno a un concierto, si escuchar los gritos pidiendo tirar la pared, si ver las luces sincronizadas de los encendedores en "Waiting for the worms", o el simple hecho de lo que The Wall en vivo significa.
Llevarlo ha sido una de las mejores ideas que he tenido ever. Y no fue una tarea fácil. Para un señor que está por cumplir los 53 años y que odia todo tipo de aglomeraciones y además, es súper mamón, la idea de estar en el Foro Sol no resulta muy atractiva. Sin embargo todos los astros se movieron para que lo pudiera llevar a la zona platino.
Papá es un hombre de su época, es un gran admirador de la música, él me enseñó el rock. Y aunque nunca se clavó demasiado en Pink Floyd, disfrutó ver este espectáculo al máximo. Antes de que empezara, me contaba cómo en México un show así era impensable. Hacía números con las bocinas, el staff, los bloques de la pared, con todo. Antes del concierto, repasó la película. Quería estar listo.
The Wall fue un concierto que, en muchos sentidos, me cambió la vida la primera vez que lo vi en el Palacio de los Deportes. El avión que se estrella, los civiles muertos, la frase de Eisenhower, las flores, "Another Brick In The Wall" y sus tres partes, "Confortably numb", bueno... de todo lo que me impresionó, ya escribí alguna vez.
Aun así, debo decir que compartir algo que me marcó tanto con mi padre ha sido, sin lugar a dudas, lo mejor que me ha pasado a nivel musical y experiencias en vivo. Es algo que los dos recordaremos siempre y que nos conectó de una manera diferente.
Miren lo que puso en su FB :3
Sin lugar a dudas, el mejor concierto al que he ido en mi vida.
maleficios:
conciertos,
fanfromhell
26.4.12
De Pulp y otras cosas mejores.
Hace muchos, muchos, años compré un bonito álbum que se titulaba "Now Thats What I Call Music vol.3". Era uno que tenía portada verde y el tercero que compraba de la compilación. Recuerdo que fue editado en 1995, yo tenía 11 años e iba en sexto de primaria. Corría el track 15 y la canción me encantó. La aprendí de inmediato y nunca la olvidé. "Disco 2000" de Pulp.
Tuvieron que pasar 17 años para que pudiera ver a esa banda en vivo. No voy a mentir, ni diré que desde entonces me hice fan, sería too much. Pero, fui acercándome a la música de la banda de Jarvis Cocker, tres años después, cuando salió el soundtrack de Great Expectations y la perfecta "Like a Friend".
Eso me llevaría al álbum This is Hardcore y a partir de ese momento, contaría mi gusto por el grupo.
El concierto del lunes fue perfecto para quienes todavía tenemos esa lágrima nostálgica por los ayeres noventeros. 24 canciones, de todos los discos, de todas las épocas y con mucha intensidad nos fueron regaladas en la que sería la primera noche del grupo en México. Un show de 2 horas y media cualquiera lo agradece.
"This is our first time", decía Jarvis haciendo referencia a "Do You Remember The First Time?", canción con la que han regresado a los escenarios internationales, tras casi 10 años de ausencia.
¿Qué les puedo platicar si casi todos estuvieron ahí? "Something changed", "Underware", "Monday Morning", "Party Hard", "Common People", TODO. Mejor les dejo el setlist.
Nunca había estado tan cerca del escenario del Palacio de los Deportes como esa noche. Y no sólo la banda que tantas veces quise disfrutar en directo harían una de las mejores noches vividas. Eso sería el resultado de muchos factores, como tener los boletos como regalo de cumpleaños por parte de mi mejor amigo y haber estado con la mejor compañía. Sin contar, por supuesto, las emociones surgidas entre las guitarras, las luces y los besos en mi canción favorita.
Y eso sólo sería el preámbulo para momentos que prometo nunca se me van a olvidar.
"This is our first time", decía Jarvis haciendo referencia a "Do You Remember The First Time?", canción con la que han regresado a los escenarios internationales, tras casi 10 años de ausencia.
¿Qué les puedo platicar si casi todos estuvieron ahí? "Something changed", "Underware", "Monday Morning", "Party Hard", "Common People", TODO. Mejor les dejo el setlist.
Nunca había estado tan cerca del escenario del Palacio de los Deportes como esa noche. Y no sólo la banda que tantas veces quise disfrutar en directo harían una de las mejores noches vividas. Eso sería el resultado de muchos factores, como tener los boletos como regalo de cumpleaños por parte de mi mejor amigo y haber estado con la mejor compañía. Sin contar, por supuesto, las emociones surgidas entre las guitarras, las luces y los besos en mi canción favorita.
Y eso sólo sería el preámbulo para momentos que prometo nunca se me van a olvidar.
maleficios:
conciertos,
fanfromhell,
lovelovelove
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